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Espigas de trigo erguidas e inclinadas

En una ocasión escuché a una dama a la cual  aprecio, Milagros Pérez, narrar una bella metáfora:

Dos espigas una erguida y otra inclinada. Ella decía que las espigas de trigo se parecen a las personas, algunas arrogantes, otras humildes.

Las espigas erguidas son espigas usualmente jóvenes, que al apenas poseer semillas, pueden levantarse fácilmente por la acción del viento y mostrar su faz al sol, tal como las personas levantan su rostro frente a otras, cómo indicio de superioridad y por supuesto, desprecio  y hasta juicio a otros.

Las espigas inclinadas, por el contrario, dado el peso de las semillas que poseen quedan doblegadas por la gravedad, no pueden, aunque quisieran alzarse, tal como las personas que no se atreven a levantar su mirada con altivez, conscientes de sus propias limitaciones y equivocaciones de antaño.

Hoy con dicha analogía en mente, la relacionaremos con la historia de dos hombres: Zaqueo y un joven rico.

Dos hombres con condiciones muy semejantes  (ricos, importantes, judíos, conocedores de la Escritura o Torá), pero con reacciones muy contrarias ante un mismo suceso: El llamado de Jesús.

Jesús y Zaqueo en Lucas capítulo 19.

1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
 2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
 6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
 8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
 9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
 10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Jesús le preguntó acerca de su pasado?  En ningún momento. Este pequeño hombre reconoció públicamente sus faltas porque entendió quien le había pedido que lo hospedara en su casa.
Jesús le pidió que diera sus riquezas a los pobres como pago o restitución por su falta?  Nunca, Jesús sólo le dijo que iría a dormir a su hogar.
Estimado lector(a), a cada momento Dios le hace la misma pregunta a usted.

Te LLama a tu nombre y te dice: “baja del árbol que hoy quiero quedarme en tu casa (en su vida permanentemente)” pero aún Jesús está esperando la respuesta definitiva.


Un capítulo anterior, en Lucas 18 ocurrió una escena similar con otra persona  conocedora del Torá, rica y judía al igual que Zaqueo a la cual Jesús también lo invitó a seguirle, pero la reacción fue muy distinta.

 

El joven rico
Lucas 18

18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
 19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.
 20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
 21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
 22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
 23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
 24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: !!Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
 25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
 26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
 27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
 28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.
 29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios,
 30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

A uno le produjo gozo, a otro profunda tristeza. Seguir a Dios tiene un precio, es verdad, pero comparado con lo que Él da, todo lo que uno ha dejado es nada.

Estimado lector,  ya sabemos las similitudes, de estos  hombres, ahora  trate de hallar la diferencia entre estos dos hombres.

¿ Cómo se consideraban a ellos mismos?  ¿Cuál era su autoimagen?

Zaqueo delante de toda la gente se declaró Ladrón,  ” Si a alguno he robado, le devolveré el cuádruple”, en una palabra, se confesó Pecador

Y el otro joven, cómo se consideraba?  Bueno, yo siento respeto por este caballero, se le preguntó acerca de los mandamientos y el contestó de una forma que pocos de nosotros podríamos: (de hecho, yo con toda franqueza jamás hubiera podido decir algo así y eso que he tratado con todo empeño desde mi adolescencia obedecer a Dios)

21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 

En un Palabra, se creía una persona muy buena y quizás lo era.

Pero no iremos al cielo por ser personas buenas nada más, he leído la Biblia en repetidas ocasiones y jamás ofrece algo así como “portate bien e irás al cielo”, sin embargo reincidentemente repite que el “Temor a Jehová es el principio de la Sabiduría y el apartarse del mal es Inteligencia”.

La justicia que un cristiano busca no debería ser para aplacar su consciencia, ni para jactancia personal. El cristiano debería buscar la justicia y la Santidad por Gratitud  a la Cruz y para Testimonio al mundo.

No obstante diré algo osado: Obedecer la Biblia y ser justos sólo nos beneficia a nosotros mismos.

Lee Job 34 y Job 22, Eclesiastés, en diversos pasajes dice que si “somos justos para nuestro propio provecho es” No le damos nada a Dios, no le hacemos un favor, nos lo hacemos a nosotros mismos.

Por ejemplo, cuando un hombre miente frecuentemente, a la larga perderá confiabilidad.

Si somos agresivos e implacables, a la larga seremos personas solitarias y a las cuales las personas evitarán o temerán.  Pero este punto lo trataré en otro estudio.

Pero, ¿Cómo puedo considerarme Pecador? yo no suelo hacerle mal a nadie (suele responder la gente, sería interesante preguntarle a su familia o cónyuge si opina lo mismo).

Dios es luz
 5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
 6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
 7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Esa palabra nos cuesta mucho adjudicarnosla, pero si, somos pecadores.

y por si acaso tuvieramos duda Leamos lo siguiente:

Santiago 2
    10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
 11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.
 12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

Nosotros sólo podemos decirle a Jesús, “Ven a dormir a mi hogar”, “Ven y vive en mi”, cuando nos confesamos Pecadores, cuando estamos conscientes que le necesitamos. De otra manera, no le buscaremos.

Qué hombre sano necesita doctor? Ninguno
Qué hombre limpio necesita limpiarse? Ninguno

Y Jesús a esos vino a buscar a los pecadores, a los enfermos y a los que pueden reconocer humildemente que son sucios, que sus vidas no están a la altura de lo que Él nos ha pedido en la Biblia.
Ninguno de nosotros lo logrará a plenitud, pero él ve el esfuerzo que hacemos por no pecar y se agrada. Soy pecadora, pero arrepentida y por dicho arrepentimiento Jesús me limpió (y aún me limpia) de mi maldad, sé con plena certeza que iré al Cielo, no porque lo merezca, sino porque Jesús murió por mi y al igual que el agradecido Zaqueo, cambió mi vida para siempre.

Los días se nos acaban, no sabemos en que momento hemos de partir, Entréguese a Cristo.

Las espigas que se inclinan son más valiosas que las espigas que se alzan, pues las primeras aunque menos osadas, traen consigo alimento, experiencias y sobre todo humildad.


4 comentarios so far
Deja un comentario

Que el senor siga bendiciendo
su vida de una manera muy muy
especial porque ha sido de
gran bendicion para mi vida

Comentario por maria cardoza

Santo, Santo…preciosa y maravillosa reflexion….Dios continue
bendiciendo su vida….Maria

Comentario por Maria

Muchas gracias Hermana, toda gloria sea al Señor, porque Él es quien alumbra nuestro entendimiento y de Él proviene todo don. Que especial es saber que alguien es edificado con algo que uno ha escrito.

Bendiciones mil, gracia y paz.

Sthephany Sagastume.

Comentario por silentebrisaounmarviolento

Q linda historia y muy cierta y pues si hay de todo en la vida; lo mejor es q cuando decidimos entender q está bien o mal y estamos seguros en hacer lo correcto todo es mas fácil

Comentario por penelope monarrez




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